La curiosidad, la perseverancia y el amor por aprender pueden abrir caminos impensados. Así lo demostró Juan Reveco, estudiante del Liceo Nacional de Maipú, establecimiento perteneciente a la región Metropolitana Sur Poniente del PAR Explora de la Universidad Diego Portales, quien alcanzó puntaje Nacional en Matemáticas en la PAES 2025, un logro que hoy inspira a toda la comunidad educativa del IIE.
Participante del Programa de Investigación e innovación Escolar (IIE) desde primero medio, Juan reconoce que este resultado fue tan inesperado como emocionante. “conseguir este logro es muy asombroso, sorprendente, no me lo esperaba”, comenta. Sin embargo, detrás del puntaje perfecto hay años de trabajo, preguntas constantes y un entorno que fomentó el pensamiento crítico y la exploración del conocimiento.
Para Juan, Explora ha sido mucho más que un espacio de aprendizaje académico. “Explora me ha ayudado desde el inicio, siempre ha sido una forma de apoyo”, señala. Aunque su máximo desempeño fue en matemáticas, destaca que el programa impulsa una formación integral: aprender de distintas áreas, conectar saberes y desarrollar habilidades clave para formular hipótesis, investigar y crear soluciones innovadoras.
Desde su experiencia, la participación en Explora no solo fortaleció el rendimiento en evaluaciones como la PAES, sino que también potencia el pensamiento científico, la capacidad de análisis y la confianza para enfrentar nuevos desafíos. “Es una experiencia súper importante, que sirve para mejorar tu rendimiento en pruebas futuras y en investigaciones e innovaciones”, afirma.
Juan Reveco también destaca el valor humano de la comunidad Explora. “Me he sentido increíble. Toda la gente del PAR Explora Sur Poniente es súper buena onda, muy amable y siempre están dispuestos a ayudarnos a crecer, no solo en conocimientos científicos, sino como personas”, reflexiona. En ese acompañamiento, reconoce un mensaje claro: confiar en las y los jóvenes como protagonistas del futuro.
La mirada de Claudia, su madre: constancia, ciencia y orgullo
Desde el hogar, el proceso de Juan ha sido vivido con emoción y admiración. Claudia, su madre, entrega una mirada cercana y honesta sobre quién es Juan y cómo la ciencia ha marcado su camino.
“Juan es un joven, aunque no lo crean, un poco tímido, divertido y muy respetuoso. Le gusta dormir, juntarse con sus amigos, jugar videojuegos y tiene un humor bastante peculiar. Habla poco, pero cuando lo hace dice exactamente lo que piensa”, relata. Desde pequeño, agrega, mostró un especial interés por las matemáticas y las ciencias.
Durante la enseñanza básica participó en CMAT, donde incluso obtuvo un reconocimiento a nivel regional junto a su grupo. Sin embargo, fue en la enseñanza media cuando descubrió con mayor fuerza su pasión por la ciencia, motivado por sus profesores y, especialmente, por su profesora de ciencias del Liceo Nacional de Maipú. “Tener acceso a un laboratorio, tomar muestras, realizar cultivos… es algo que lo hace alucinar”, cuenta.
Para Claudia, el impacto del Programa Explora ha sido profundo. “Definitivamente ha influido en sus conocimientos. Participar en ponencias, charlas y en convocatorias para experimentar ha sido un llamado constante a investigar, a estudiar y a buscar problemas y soluciones a través de las ciencias. Todo esto lo ha nutrido como persona y le ha entregado grandes aprendizajes”.
Además, destaca un cambio clave en Juan: su forma de comunicarse. “Gracias a las salidas a terreno, investigaciones, ponencias y, sobre todo, a las exposiciones, Juan ha adquirido la habilidad de expresarse con soltura en público y dar opiniones fundamentadas y argumentadas, algo que antes le costaba muchísimo”.
El orgullo es inevitable. “Estoy tremendamente orgullosa de mi hijo. Ver lo lejos que ha llegado a su corta edad, solo por su constancia, es muy inspirador. Juan es un joven con tremendas capacidades y talentos, que ha sabido sacar a relucir con esfuerzo y dedicación. Espero que él se sienta tan feliz como nosotros, como familia, nos sentimos”.
La historia de Juan Reveco es testimonio del impacto que tienen los espacios que promueven la ciencia, la innovación y la curiosidad desde edades tempranas. Un logro individual que, sin duda, representa el trabajo colectivo de una comunidad que cree en el talento, el esfuerzo y el poder transformador de la educación.