En esta entrevista, Yerko Monje Hernández, director de la Escuela de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad Austral de Chile, aborda el Aprendizaje Basado en Proyectos como herramienta para el desarrollo transversal de habilidades en las comunidades educativas. La conversación se enmarca en su experiencia como relator del Campamento Explora VA!, una capacitación docente impulsada por el PAR Explora Aysén del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación y el Campus Patagonia de la Universidad Austral de Chile.
¿Qué es el Aprendizaje Basado en Proyectos y qué lo distingue de otras metodologías de aprendizaje?
El Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) es una metodología de trabajo que busca articular el conocimiento y desarrollo de habilidades en la escuela para accionar conocimiento desde el debate interdisciplinar, integrado y con pertinencia territorial.
Lo que se busca es que las comunidades puedan identificar un problema o un desafío y a partir de ello construir una ruta de trabajo que integre a las distintas asignaturas para el desarrollo de habilidades de las y los estudiantes, pero siempre desde un sentido comunitario, de integración y de diálogo entre todos los integrantes de la comunidad educativa.
¿Por qué el territorio y el entorno local son elementos centrales en el ABP, y cómo se integran en la planificación?
Hablar de territorio para esta metodología es esencial. Lo que nosotros queremos motivar y dialogar junto a las y los colegas es que la escuela no solamente funcione como una institución en sí misma, sino que, más bien, que comprendamos que la escuela es parte constitutiva del territorio, es decir, es parte del territorio, pero también lo construye.
Desde ese punto de vista, es esencial comprender que la espacialidad y el territorio donde está la escuela incluye historias, comunidades e instituciones. Por lo tanto, pensar la educación debe ser de manera situada para que podamos integrar, precisamente, esos aprendizajes que son igual de valiosos que aquellos que buscan motivar el currículum.
Esto también nos sirve como un abordaje para romper con cierto centralismo en la construcción del conocimiento y poder situar estas miradas locales y regionales con los desafíos que son nacionales o globales. Por lo tanto, pensamos lo territorial desde la integración, desde la construcción de un desafío común.
¿Qué rol juegan las y los estudiantes en este proceso?
El Aprendizaje Basado en Proyectos, así como otras metodologías participativas, requiere que las y los estudiantes asuman un rol central en su proceso de aprendizaje. Muchas veces lo que nosotros vemos en las metodologías más tradicionales es que las y los docentes están puestos al centro, pero al centro de una manera que también tensiona el proceso educativo, porque aparece el profesor desde una linealidad, como la persona que motiva, la persona que genera el aprendizaje, y eso también genera mucha responsabilidad.
Lo que nosotros vemos con el ABP es que el profesor o la profesora se transforma en un integrante más de la comunidad educativa, ciertamente con un rol diferenciado y con responsabilidades, pero es esencial asumir que el aprendizaje involucra a todas y todos, es un desafío que requiere integración. Y desde ese lugar, las y los estudiantes son centrales porque la idea es que el ABP recoja su historia, sus desafíos familiares, su apego con la institución, y que tomemos conciencia espacial y temporal. Eso requiere que efectivamente esta metodología se mire desde una integración comunitaria.
Nosotros creemos, y hablo de nosotros porque hemos estado participando con un equipo en esta instancia de diálogo en Explora Aysén, que eso es fundamental para la educación: recuperar el sentido comunitario y relevar su implicancia territorial.
¿Qué sugerencias daría para que las y los profesores incorporen estrategias, herramientas y modelos ABP en sus clases?
La sugerencia yo creo que no es solamente para los profesores y las profesoras, el ABP es un posicionamiento de la comunidad educativa en su conjunto. Los profesores y las profesoras por sí solos no pueden aplicar esta metodología porque requiere un posicionamiento en conjunto. Mirar integralmente las asignaturas, los desafíos, los sellos, los marcos institucionales requiere que todos sean parte de este proceso. Por lo tanto, la sugerencia que uno podría hacer a los profesores, primero, es transmitir ese mensaje: que es tarea de todos que funcione esto.
Y desde luego, la idea es que el equipo directivo, los apoderados y los estudiantes participen en los diálogos para identificar para qué sería necesaria esta metodología y qué nos podría aportar de distinto. No solamente desde el punto de vista del currículum tradicional, lo que se llama mucho de contenido, sino pensar el desarrollo de la habilidad de manera transversal, un desafío de aprendizaje que permita cumplir efectivamente con la labor educacional de preparar para la vida.
Desde su perspectiva, ¿cuál es el principal impacto del Campamento Explora VA! en las comunidades educativas de la región?
El Campamento Explora VA! lo que nos da cuenta es un espacio de integración que nos permite tener un recurso valioso para el trabajo en las comunidades educativas: el tiempo.
Un tiempo para reflexionar, para compartir y para identificar que muchos de los desafíos educativos son compartidos en los distintos territorios de la región, una región que es tan vasta y plural como la región de Aysén.
Yo espero que este Campamento y los espacios de Explora tengan larga vida porque es esencial para el desarrollo de la ciencia, no solo a nivel nacional, sino ciencia territorial, una ciencia pública y una ciencia ciudadana que es una herramienta transversal para todos los espacios que se involucran en el aprendizaje.