Las investigaciones que representarán a Magallanes en el XVII Congreso Nacional Escolar de Ciencia y Tecnología

Participantes-del-CNECyT
  • 21 Noviembre, 2016

Preparan sus maletas y ajustan los últimos detalles a sus proyectos de investigación científica. Hablamos de los representantes de la Escuela Arturo Prat, Colegio Luterano y Liceo Industrial Armando Quezada Acharán, que participarán del XVII Congreso Nacional Escolar de Ciencia y Tecnología (CNECyT) organizado por el Programa Explora de CONICYT, que se extenderá desde el 23 al 25 de noviembre en Santiago.

Es importante señalar, que ellos accedieron a esta instancia luego de triunfar en las categorías “Enseñanza Básica”, “Enseñanza Media” e “Ingeniería y Tecnología” del XIX Congreso Regional Escolar de la Ciencia y Tecnología que organizó el Proyecto Asociativo Regional (PAR) Explora Magallanes y Antártica Chilena.

El día viernes pasado, se juntaron los escolares y los profesores guías de los tres establecimientos seleccionados para ultimar los detalles de su viaje a la capital, en una reunión que fue coordinada por la encargada de valoración del PAR Explora Magallanes, Daniela Navarro. Antes de comenzar, el profesor del Colegio Luterano, Alan Maldonado, aprovechó la instancia para animar a los nuevos participantes y dar algunas recomendaciones para tener en cuenta al momento de exponer sus iniciativas en el CNECyT. Luego, se dio paso para repasar las presentaciones de cada uno de los equipos.

 

CATEGORÍA INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA

El proyecto realizado por Eric Mansilla y Fernando Vargas, estudiantes de primer año medio del Liceo Industrial Armando Quezada Acharán, lleva por nombre “Programando invernadero con arduino y sus efectos en el crecimiento de plantas hortícolas”. Trabajo en el que son respaldados por el profesor Fabián Santana Leiva.

“La hipótesis que planteamos en nuestro trabajo es que, al utilizar un invernadero automatizado, se mejorará la germinación, crecimiento y desarrollo de las plantas hortícolas. Para lo cual, fuimos registramos los tiempos de germinación de las plantas, contamos las hojas, cuánto va a creciendo cada una de ellas, tanto en el invernadero tradicional como en el invernadero automatizado”, explican.

Para la construcción, se utilizaron varios materiales. Para armar la estructura se ocupó madera de pino cepillado, policarbonato liso como cubierta y tubo de PVC como soporte, y para el invernadero automatizado, se empleó un secador de pelo como sistema de calefacción. Luego se sembraron semillas de perejil, cilantro, lechuga, rabanito y espinaca. “Se escogió este tipo de planta porque su tiempo de germinación es reducido”, aclaran.

Para la automatización del invernadero se manejaron con distintos tipos de sensores de temperatura, medioambiente, la humedad del suelo y el detector de lluvia, además de otros dispositivos como servomotores, placa arduino mega y una protoboard. “El arduino es una placa que toma las señales del mundo físico y las convierte en corriente de voltaje, luego esa corriente pasa por microprocesadores que manipulan e interpretan las señales dadas y las convierte en señales físicamente útiles, en palabras simples, es como un mini cerebro”, explica Eric Mansilla.

Los jóvenes destacaron los resultados obtenidos en su investigación, “Pudimos ver que las plantas germinaban más rápido en el invernadero automatizado. En este sentido, se notó que la germinación también aumentó en este invernadero, en comparación con el tradicional. Por lo demás, nuestras plantas están más grandes en el invernadero automatizado porque las condiciones son más favorables, ya que las variables están controladas y no se produce el descuido humano hacia ellas”.

Las proyecciones de su trabajo, son el poder crear una aplicación para celulares, “donde se pueda entregar mayor información sobre las variables, y que te lleguen en forma de notificación al celular, también se espera crear un anemómetro, y el poder controlar otras variables que sean favorables para ciertos tipos de plantas, como, por ejemplo: si necesitan más calor o más agua, o crear un invernadero separado en distintas secciones para que las condiciones sean más óptimas para su crecimiento”, concluyeron.   

 

CATEGORÍA ENSEÑANZA BÁSICA 

“El lupino y los fertilizantes”, es la investigación con la que las estudiantes de quinto básico de la Escuela Arturo Prat, Pía Zúñiga González y Diana Cárcamo Díaz, representarán a Magallanes en el XVII Congreso Nacional Escolar de Ciencia y Tecnología. Ellas se encuentran trabajando desde el mes de marzo en el laboratorio de ciencias del establecimiento, bajo la supervisión de su profesor guía, José Díaz Sánchez, y de su asesor científico, Julio Yagello.

Las niñas comentan a grandes rasgos que su proyecto científico se sustentó en la preparación de técnicas para el cultivo de lupino (o chochos) y que, para lo cual, se utilizaron distintos tipos de fertilizantes como humus, compost y abonos químicos con compuestos de Nitrógeno, Fósforo, Potasio o NPK, y saber cuál de todos era el más eficaz y rápido. “Nuestro experimento consistió en tener 80 semillas de lupinos en veinte maceteros en el laboratorio de ciencias de nuestro establecimiento a 20 grados celsius, y que se regaban con 500 cc de agua. De los veinte maceteros, cinco se pusieron con tierra de la planta de lupino, cinco con humus que es producido por gusanos, cinco con compost que es desechos orgánicos, plantas secas, plantas verdes; y cinco con compuestos de NPK, que es Nitrógeno, Fósforo y Potasio”, explican.   

Las conclusiones que pudieron obtener, dan cuenta que el experimento que realizaron no logró demostrar el beneficio de los abonos orgánicos en el crecimiento de los lupinos. “Al aplicar abonos orgánicos no se logra obtener un mayor crecimiento, y además que el uso de 40 gramos de NPK provocó la muerte de las plantas de lupinos, talvez el NPK no fue bien distribuido en los maceteros”, reflexionaron.

En un futuro cercano, e
llas pretenden continuar con esta investigación, ya que ven muchas proyecciones en el estudio del crecimiento de las plantas con abonos orgánicos, ya que así se podría abrir un pequeño jardín que podría ser cuidado por los mismos estudiantes que participan de los talleres de Explora.

 

CATEGORÍA ENSEÑANZA MEDIA

En septiembre de este año, lograron su acreditación que los distingue como jóvenes investigadores a nivel internacional en la Décima Versión del Foro Internacional de Ciencia e Ingeniería y se ganaron la oportunidad de llegar a la “Exposciences Internacional”, que se realizará en agosto del 2017 en Brasil.  Nos referimos a Gianfranco Cavallieri Paredes y Pablo Sanhueza Aguilar, estudiantes de segundo medio del Colegio Luterano, quienes con su profesor guía, Alan Maldonado, se presentan por tercera vez al Congreso Nacional Escolar de Ciencia y Tecnología del Programa Explora de Conicyt, con su investigación “Asociación floral del ladrón de néctar Bombus Terrestris y su grado de dispersión en Magallanes”.  

Explican que este abejorro europeo, es una especie introducida con fines de polinizador comercial de cultivos frutales, y que ha generado una disminución en la especie nativa, Bombus dahlbomii, ya que es cada vez más difícil de encontrarla en los jardines y campos de la región. Añaden a lo anterior, que el Bombus terrestris es un considerada como una especie invasora, según el seguimiento que ellos han realizado desde el año 2014.  

La metodología que ellos utilizaron, comprendía observar y anotar los avistamientos mayores que tenían en Punta Arenas y las salidas a terreno a San Juan. “Tomábamos en cuenta los lugares donde los habíamos avistado, la fecha, la hora, la planta asociada al avistamiento. Estos datos se tomaron durante los meses de enero y febrero, que son los meses de mayor actividad biológica, después esos datos los pasamos a Google Earth para poder ver su ubicación. Así pudimos darnos cuenta que la especie ha tenido un avance progresivo de 80 kilómetros por año, hasta este 2016, desde su introducción y primer avistamiento hasta el fin de la península de Brunswick en Cabo Froward”, explican.

Cuentan que algunas de sus proyecciones, serían el poder determinar el grado de consumo de néctar de Bombus terrestris en los chilcos. Además de desarrollar una aplicación para celulares para que la comunidad magallánica pueda colaborar con registros. 

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