Conoce más sobre los cultivos y cómo estos son inspirados en los ecosistemas naturales.
Los ecosistemas naturales muestran una tendencia natural a incrementar su riqueza ecológica. Las praderas en estado natural usan eficientemente la energía solar, reciclan los nutrientes del suelo, sostienen su propia fertilidad y aumentan su diversidad. Sin embargo, los sistemas agrícolas masivos – promovidos por la llamada “revolución verde”- han reemplazado los hábitats naturales multiespecíficos por extensos e intensivos monocultivos de una sola planta. Los monocultivos extraen del suelo los nutrientes y hacen el ambiente más susceptible a las pestes y a la invasión de especies invasoras que se transforman en plagas. Esto desencadena en el uso de plaguicidas y otros métodos agresivos con el ambiente con el fin de proteger las cosechas.
Especialistas del Land Institute de Kansas (Estados Unidos), que es una organización sin fines de lucro, promueven una fusión entre la ecología y la agronomía para la investigación de alternativas a las prácticas agrícolas dañinas. Ellos sostienen que mediante la imitación de los ecosistemas naturales, se reduce la necesidad de usar estrategias de manejo de cultivo que dañan el ambiente. Por ejemplo, el cultivo de granos perennes, que no necesitan plantarse año tras año, es una forma de agricultura desarrollada en imitación a los sistemas naturales. Este tipo de cultivos pudiera tener la estabilidad ecológica de una pradera natural y el nivel de producción anual de los sistemas agrícolas. Esto implica un proceso de búsqueda y “domesticación” de plantas que no sólo produzcan granos útiles para la industria, sino que también generen raíces profundas que protejan el suelo como lo hacen las plantas en una pradera.
Como producto de un trabajo de 40 años, los especialistas del Land Institute han domesticado una especie silvestre que han llamado KernzaTM, que es una especie perenne, productora de grano que puede usarse en la alimentación humana y sus desechos pueden ser usados como forraje e insumos para la elaboración de biocombustibles. Aunque la producción de “kernza” ya ha comenzado, aun es una promesa. Lo interesante es que hay más de 200.200 especies de granos que pueden ser investigadas, domesticadas e integradas a sistemas de cultivos amistosos con el ambiente y que imitan la forma como funcionan los ecosistemas naturales.
Fuente:
https://landinstitute.org/library-post/wild-plants-to-the-rescue
Van Tassel, D. and DeHaan, L., 2013. Wild plants to rescue. American Scientist, 101 (3): 218.