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Jue, Oct

Columna de Opinión SNCyT: La experiencia de todos es útil.

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En el marco del año de los océanos y la celebración de la XXIII Semana Nacional de la Ciencia y la Tecnología, expertos de distintas áreas nos comentan sobre su quehacer y labor institucional.


Por: Gerardo Alfaro Pizarro

Relacionador Público. Encargado 1000 Científicos 1000 Aulas PAR Explora de CONICYT Región de Coquimbo

"Hoy día existe una mayor necesidad de que se comunique más ciencia. Sin embargo, muchas veces se deja de lado una pregunta cuantitativa de la divulgación científica centrada en el emisor, a saber, cuántos investigadores y profesionales se hallan dispuestos a instancias de este tipo. Dicha pregunta es relevante en función de que todo profesional e investigador puede comunicar de la forma que más le acomode su quehacer y conocimiento. Menciono primero su quehacer porque este es un intangible que en muchas ocasiones no se aprecia como tal; la experiencia obtenida por el hecho de especializarse en un área, trabajar en un equipo con profesionales de distintos ámbitos, entre otros; son conocimientos dignos de ser transmitidos a quienes nos rodean, en particular a los estudiantes en formación.1000c1000a

Por otro lado, creo que no debemos limitarnos en cuanto a quienes pueden llevar a cabo esta labor. CONICYT en su definición de expositor para 1000 Científicos 1000 Aulas indica que pueden llevarlas a cabo “Doctores y Magister, licenciados/as, profesionales titulados/as, estudiantes de magister y doctorado, y técnicos en algún área de las ciencias y/o tecnología, con participación activa en proyectos o ámbito laboral en instituciones como universidades, centros e institutos de investigación, ONG, centros tecnológicos, y otras instituciones públicas y privadas que estén comprometidas con el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación”. Cómo concordaran conmigo, la invitación está abierta a un amplio espectro de profesionales, incluso quienes pertenecemos al mundo de las Ciencias Sociales y formamos parte de un equipo multidisciplinario.

Finalmente quisiera hacer alusión a un hecho interesante, en función de la que este miércoles pasado fue la celebración del natalicio de Violeta Parra. El cuaderno pedagógico “Violeta Parra: 100 años”, editado por el Gobierno de Chile con motivo de dicha conmemoración, comenta con respecto a la simpleza en la exposición de sus canciones: “Esa economía de recursos, en una conmovedora austeridad para su música, es (uno) de los rasgos que distinguen el canto de la autora chilena”. La pregunta que surge en mi mente ahora que escribo es: Si dicha simpleza y austeridad que podría considerarse una deficiencia, se terminó convirtiendo en una fortaleza en el cantar chileno, ¿no podría suceder igual en el caso de quienes deciden compartir su experiencia a través de una charla con alumnos?

Con esto me refiero a que muchos investigadores se resisten a la idea de presentarse ante un grupo de alumnos, con el fin de  brindar una charla sobre sus investigaciones o experiencia en su área porque los consume la vorágine diaria, pero también debido a que se considera que la “metodología charla” se supone poco atrayente y lejana. Hace poco pude presenciar como un investigador que se inscribió para participar en la iniciativa 1000 Científicos 1000 Aulas al llegar al establecimiento se tuvo que enfrentar a un corte de luz producido por un accidente, este imponderable lejos de convertirse en un impedimento para la realización de la actividad se convirtió en una oportunidad de que los alumnos hicieran preguntas y entregaran sus opiniones, incluso las más personales. En función de lo anteriormente citado, quizás sería bueno plantearse que la oportunidad de reunirse con jóvenes y estudiantes es en sí misma valiosa,  sin la necesidad imperiosa de contar con instrumentos y/o actividades varias; que la voz pudiera convertirse en el canal para, más allá de un sinfín de datos y contenidos, una amena conversación sobre metas y experiencias".