Milenials revolucionan la forma de hacer ciencia en un mundo tecnologizado

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Cada día aumentan los usuarios de Internet en Chile y el mundo. La tecnología se ha unido de tal manera a la vida diaria que ya no hay vuelta atrás, tanto para el ciudadano común, como para las científicas y científicos. A través de plataformas web es posible seguir los pasos, explorar y hasta ser partícipe de los descubrimientos y desarrollos que hacen de la ciencia un mundo cada vez más cercano.

 

 

Chile lidera la introducción de Internet en Latinoamérica, principalmente a través de los teléfonos inteligentes, con un 71,1% de usuarios. De ellos, los jóvenes entre 18 y 34 años –la llamada Generación Y o Milenials- destacan como líderes de las tendencias en la era digital, según el último estudio de la conocida consultora internacional Internet Media Services Corporate (IMS).

Los denominados Milenials –del vocablo inglés Millennial- conforman el grupo de personas nacidas aproximadamente en las dos últimas décadas del siglo veinte, entre 1981 y 1995, en una época de prosperidad económica. Los sucesores de la Generación X, buscan, generan y conectan contenidos e información de distintas disciplinas del saber, por medio de la tecnología.

Como Star Tres, un portal creado por un trío de jóvenes astrónomas chilenas dedicadas a la divulgación científica. Javiera Rey, Karina Rojas y Carolina Agurto, desarrollan esta labor en paralelo a sus doctorados de astrofísica, que cursan en Chile, Alemania y Suiza.

“Nosotras hemos podido romper las barreras geográficas. Antiguamente los astrónomos debían observar con el ojo en el telescopio. Ahora gracias a la tecnología, puedes mirar a distancia, controlas tus instrumentos desde el computador, y aunque le ha quitado un poco el romanticismo al hecho de ver, hace una gran diferencia a la hora de hacer ciencia y comunicarla”, dice Javiera Rey, quien estudia su cuarto año de doctorado en el Observatorio de Ginebra.

La misma bandera de lucha que levanta Etil Mercurio, un grupo multidisciplinario de investigadores nacionales, que difunden noticias de ciencia; como el debate sobre las vacunas, el calentamiento global, o los terremotos, pero usando la Cultura Pop.

“La divulgación que existe en Internet es muy superficial, divertida, pero presentada como relleno. Nosotros nos propusimos resolver eso haciendo referencias a los estudios que avalan lo que decimos. No se publica ningún artículo hasta que haya pasado por múltiples revisiones cruzadas, tanto en la profundidad de los contenidos, como en el humor con que se tratan”, explica Alejandro Núñez, astrofotógrafo y editor general de la página.

Científicos de larga trayectoria también se suman a la era de los Youtubers -quienes utilizan YouTube para subir sus videos-, como el icónico astrofísico, escritor y divulgador Neil Degrasse Tyson, quien ha explotado la curiosidad y cantidad de horas que esta generación pasa frente a las pantallas inteligentes. El estadounidense, es invitado regular a programas de televisión, donde también se hace parte de nuevas tradiciones como videos virales, que analizan los principios físicos de las películas de ciencia ficción que llegan a la cartelera. 

 

Ciencia ciudadana

El concepto de Ciencia Ciudadana no es nuevo, pero se ha potenciado con el acceso que entrega Internet. La tecnología ha permitido democratizar los conocimientos, pero no sólo desde la tribuna. Como lo demuestra el caso de Hanny Van Arkel, una holandesa de 24 años, que en 2007 descubrió un objeto celeste, mientras mataba su tiempo libre en Galaxy Zoo. Este sitio congrega a miles de voluntarios curiosos por la astronomía, quienes participan activamente mirando millones de fotografías estelares para acelerar investigaciones científicas.

Un ejemplo local es el proyecto “Chinita Arlequin”, que busca conocer, gracias al reporte de aficionados, la ubicación geográfica de este insecto que se ha transformado en una plaga para la agricultura en Chile. La bióloga Audrey Grez, a cargo de la iniciativa, cuenta que “con esta herramienta observamos el importante avance hacia el sur de esta especie y pudimos establecer que colonizó la zona central. Los reportes indican que hoy se encuentra distribuida desde Copiapó hasta Punta Arenas, especialmente entre Coquimbo y Puerto Montt”.

Ni ciencia, ni humanos

Los avances tecnológicos han permitido explorar la difusión de los avances científicos, pero también de la curiosidad que subyace a esta labor. En Twitter abundan los bots, cuentas que publican como si se tratara de una persona, pero que en realidad están programadas para crear contenido original, a través de la informática. Por medio de instrucciones sencillas, automatizan y generan una gran cantidad de tuits sobre física, biología o simple serendipia (un descubrimiento afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta).

La cuenta @unchartedatlas tuitea imágenes de territorios que son ficticios, creados sobre la base de investigaciones reales acerca de erosión. Martin O’Leary, un experto en glaciación de la Universidad de Swansea en Gales, programó este bot, para un concurso que desafiaba a crear un algoritmo que escribiera una pieza literaria. En lugar de un poema, decidió crear un mundo. Para ello, el programa comenzó simulando un terreno, al que luego agregó el flujo de agua, para analizar cómo se generarían las corrientes, valles y líneas costeras. Mientras otro software se encargó de nombrar las ciudades que se fueron creando.

Con un pie algo más cerca de la realidad, @shark_girls sigue el rumbo de dos hembras de grandes tiburones blancos que conversan citando a la escritora Virginia Wolf y la poeta Hilda Doolittle.