Ser nerd es cool: la ciencia se toma las noches en Chile

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Los encuentros nocturnos entre ciencia, cervezas y café son una tendencia mundial que ha permeado las noches de nuestro país. La idea original del movimiento es sencilla: llevar el conocimiento científico a espacios abiertos al público, como bares y teatros. Desde el mundo privado, público y la Academia, con la participación del Programa Explora de CONICYT, esta corriente se instala en Chile para democratizar la cultura científica.

Luz tenue, mucha conversación, un escenario y Depeche Mode sonando de fondo. Pareciera ser cualquier bar del Barrio Italia, en Santiago, pero no: es el encuentro mensual de “Noches Nerd”. Un concepto que se originó en la prestigiosa Universidad de Harvard, de Estados Unidos, cuando un grupo de amigos se “tomó” un local nocturno para pasarlo bien y, claro, hablar de ciencia. La anécdota fue tan exitosa que se expandió rápidamente a un centenar de ciudades por Norteamérica, Europa, Japón, y ahora Chile.

“La idea es sacar la ciencia de la Academia y acercarla a la gente común, en un contexto y lenguaje amable y accesible. En vez de tomar cursos caros, exigentes y con horarios, aquí las personas entienden que expandir su mirada y llenarse de nuevas ideas, no es una tarea difícil, que existen alternativas, y que son un excelente panorama nocturno”, dice Magdalena Cousiño, antropóloga y organizadora de “Noches Nerd”.

En Chile el escenario para esta iniciativa es el Teatro Italia. Aquí participan tres expositores con charlas de 20 minutos cada una, tras lo cual se abre un espacio de interacción con el público. Luego, todos conversan distendidamente, hasta la medianoche.

En agosto celebraron su primer aniversario, un año donde han observado el creciente interés por la ciencia de los chilenos. La clave, dicen, es estimular el intercambio intelectual sobre temas tan diversos, como la genealogía de Godzilla, moléculas en la cocina o cuánto sabe de ti el Big Data.

Otra opción es la que propone la doctora en neurociencias, Bernardita Cádiz, creadora de los “Shot de Ciencias”. Una vez al mes se realiza una charla en un bar de Santiago, para hablar de temas relacionados con la conciencia y el cerebro. Los parroquianos aprenden a través de experiencias simples, cotidianas e incluso con recreaciones de experimentos, sobre fenómenos que tienen un profundo impacto en nuestro día a día. Esta iniciativa es organizada por la Fundación Chile hace Ciencia.

“Hemos observado que estas instancias son intensamente utilizadas por la sociedad: desde quien se acerca por primera vez sin conocimientos previos, hasta científicos curiosos por lo que está pasando en áreas fuera de su campo de investigación. Pero falta innovación, y eso es lo que intentamos crear en los Shots, una conversación donde se entregan distintos puntos de vista que nacen de una experiencia cotidiana. Además, a través de experimentos publicados en papers que recreamos aquí, logramos generar conocimiento teórico desde la experiencia”, indica Cádiz, académica de la Universidad Andrés Bello.

¿Y si vamos por un café?

El Estado no se ha mantenido ajeno a este movimiento de vanguardia. A través del Congreso del Futuro se desarrollan actividades para mantener un contacto permanente con la ciudadanía. Con el “Café del Futuro”, proponen hacer un alto en la rutina de regreso a casa y pasar por una buena taza de café, acompañada de charlas gratuitas que reúnen a tres expositores con presentaciones de 10 minutos.

Este año la oferta se amplía a través del humor científico, y el estreno de un Stand Up de la Ciencia con presentaciones de “Bardo Científico”, un grupo de matemáticos, biólogos, antropólogos y docentes uruguayos, que hace dos años se dedican a hacer monólogos científicos, para apoyar la apropiación social de estas materias. Por su paso en nuestro país, responderán a preguntas como qué porcentaje de nuestro cerebro usamos, cómo es la vida de un investigador que gana un Premio Nobel, y si realmente el mundo se acabará cuando desaparezcan las abejas.

Nicolás Fernández, cientista político y director ejecutivo del Congreso del Futuro, señala que “el impacto de las redes sociales como Facebook, Twitter y otros medios, cambian la lógica de consumo de temas científicos. No debemos competir con estas dinámicas, sino que adaptarlas: empaquetarlas en formatos de streaming y llevarlas a aplicaciones y a espacios ciudadanos. Celebramos esa infinidad de plataformas que ayudan a que no sólo gente especializada pueda consumir esos contenidos, sino que se hace extensivo a las familias, los estudiantes y hasta la tercera edad”.

Y no todo pasa en la capital. El Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción (UdeC) y lo que era en esos años, la Coordinación Regional del Programa Explora Biobío (actual PAR Explora de CONICYT de la Región del Biobío), crearon en 2009 su propia versión de cafés científicos, abiertos a todo público. La iniciativa contemplaba realizar un café al mes, en distintos escenarios de Concepción. Así, espacios como la Biblioteca Municipal, la Pinacoteca de la UdeC, o algún café en el Mall Plaza el Trébol, comenzaron a recibir a públicos tan variados como un escolar de quinto básico, un académico de la universidad y un anciano vecino del sector. Esta iniciativa se mantiene hasta hoy,  y organiza encuentros desde abril a diciembre, cada mes en torno a una temática diferente.

“Reconectar la ciencia con la comunidad es un derecho humano. Porque la mayoría de los procesos sociales están relacionados con los avances científicos y tecnológicos. Por lo tanto, es necesario que toda la sociedad esté al tanto de ellos de manera equitativa. Junto al PAR Explora Biobío y con la Dirección de Extensión de la Universidad creamos esta instancia para generar un diálogo ciudadano horizontal y con información rigurosa”, cuenta Fernando Mejías, periodista y organizador del Café Científico.

Una tendencia que ya ofrece resultados. Gracias al progresivo aumento de asistentes, estas iniciativas se han sostenido e ido replicando en distintas regiones del país, como Valparaíso y Valdivia. Cerca de 100 personas por café, y 250 en cada una de las “Noches Nerd”, son las cifras que demuestran que la ciencia bohemia es un entretenido panorama y fenómeno que se instala en Chile.