Un simple mail vincula a científica mexicana con niñas chilenas que admiran su trabajo

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Tres niñas que participaron en el Concurso Interescolar “Mujeres Científicas en el Año Internacional de la Luz 2015” del Programa Explora de CONICYT, se contactaron con la experta azteca en energía solar, Sandra Casillas, quien fue la inspiración de su investigación. Dos años después, en su primera visita a Chile, la científica mexicana las visitó en persona.

Amalia, Victoria y Jacinta son compañeras de curso que en el 2015, cuando estaban en tercero básico, decidieron participar en el Concurso Interescolar “Mujeres Científicas en el Año Internacional de la Luz”, presentando la biografía de Sandra Casillas, que se ha dedicado desde el 2008 por realizar y registrar patentes y proyectos con minerales, metales pesados y combustibles destacando la celda fotovoltaica, el filtro para arsénico y metales pesados, en pos de la investigación tecnológica en energías sustentables.

La destacada mexicana es reconocida por convertir ventanas tradicionales, como las de casas y edificios,  en productos energéticamente eficientes. Para lograrlo, superpone dos paneles que captan hasta 8 volts por metro cuadrado, suficiente poder para recargar aparatos electrónicos y baterías. Además, es transparente, por lo que permite la visibilidad igual que un vidrio cualquiera.

No existía mucha más información sobre Casillas por lo que el profesor de Biología de estas entusiasta jovencitas, Sebastián Figueroa, se propuso contactarla. Hoy, dos años después, cuando la científica preparaba sus maletas para asistir a la XI versión del Foro Internacional de Ciencia e Ingeniería en nuestro país, decidió responder a las alumnas chilenas en persona. “Nunca pensé que la podíamos conocer y hablar con ella, fue como conocer a Justin Bieber. Me daba susto porque sentía que la hice gastar minutos de su tiempo, pero en realidad era muy amorosa. Me sorprendió que sus hijas también fueran científicas”, cuenta Amalia Leng, una de sus seguidoras.

Niñas, niños y jóvenes son el mejor testimonio del trabajo de Casillas como impulsora de la cultura científica en el país azteca: como académica de la Universidad de Zacatecas y del Instituto Tecnológico de la Laguna, ha fomentado el registro de 26 patentes; y es la coordinadora del popular evento anual ExpoCiencias en Torreón y Chihuahua.

“A mis estudiantes les muestro todas mis investigaciones completamente, no me quedo con nada, así los invito a subir a mis hombros para que no partan desde cero, sino que se fijen en lo que yo he hecho y lo mejoren. Por eso triunfan, porque comienzan donde me quedé y cuando ya crean sus propias cosas, son para el futuro. Siempre les digo, ‘hazlo divertido y no te rindas. Nunca te va a quedar a la primera’”, explica la investigadora.

Un mensaje que compartió con las alumnas de Quinto Básico a Cuarto Medio del Colegio La Maisonnette, en la comuna de Vitacura, en una charla abierta donde surgieron miles de preguntas que demostraban el interés de las niñas por la ciencia y tecnología.

Para el profesor Figueroa “ellas se sentían incapaces de pensar en algo innovador. El hallazgo de Amalia, Victoria y Jacinta no fue lo que trajo a Sandra hasta Chile, pero sí la guió hasta el colegio. Ella mostró que es una mujer científica, pero también, es una persona normal que pudo llegar hasta acá para conocernos a todos.

En su paso por nuestro país, la ingiera química participó también en el Seminario Internacional “Ciencia, Ambiente y Comunicación”, organizado por el Núcleo Milenio Centro Interdisciplinario de Líquidos Iónicos, CILIS, que investiga el reciclaje de fármacos, la eficiencia energética y la reducción de residuos tóxicos. Mediante su programa de difusión “Comunidad Química Verde”, y su convenio con el Programa Explora de CONICYT vinculan el mundo académico e investigativo con el educativo.

Antes de irse cargada de merquén y los recuerdos de su visita a Los Andes, cuenta que volverá el próximo año a diversas actividades de difusión científica, entre ellas un taller que dictará para enseñar cómo crear una celda fotovoltaica a partir de ventanas, una experiencia que ya realizó en Corea del Sur, en Asia, ante unos 600 niños y adultos.