Tecnología con sentido: una mirada a nuestros inventores

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El producto que nos cambiará la vida puede estar fabricándose en la universidad más cercana o en el garaje del vecino, pasando inadvertido ante la avalancha de tecnología extranjera que consumimos a diario.

Aquí te mostramos algunas de las mentes brillantes que se abren camino en el competitivo escenario de las innovaciones, desafiando una historia de escasos genios nacionales, y apostando por un futuro donde Chile sea un actor importante a nivel mundial.

Por Nicole Tondreau Lira

28 de Agosto de 2014

Tecnología con sentido: una mirada a nuestros inventoresLas grandes ideas pueden provenir de cualquier lugar. No distinguen clase social ni color de piel. Pero no siempre logran convertirse en realidad, especialmente, en nuestro país: problemas de financiamiento, escaso apoyo gubernamental y una industria dependiente de las importaciones complican aún más el difícil trayecto de una idea hacia su concreción.

A pesar de los contratiempos, son muchos los que se atreven a innovar en distintas disciplinas, ofreciendo soluciones altamente tecnológicas que no tienen nada que envidiar a aquellas provenientes de los países desarrollados.


Uno de estos valientes es Alejandro Homes, estudiante de la Universidad Federico Santa María (USM), quien desarrolló Spyfire un detector temprano de incendios forestales. Sensores distribuidos en terreno capturan en tiempo real valores críticos del ambiente, tales como temperatura y humedad,  y los envían a una plataforma web.

“Gracias a esta información, Spyfire avisa cuáles zonas son propensas a un foco y, en el caso de ocurrir una emergencia, se detecta el lugar exacto del origen del incendio”, detalla Homes. Además, es un apoyo fundamental en las estrategias de combate del siniestro, ya que “permite conocer las mejores rutas de acceso y evita que los brigadistas queden atrapados por el fuego”, agrega.


Spyfire:

Descripción: Detector de incendios forestales

Usa: sensores en terreno que capturan valores críticos del ambiente para enviarlos a una plataforma web.

Ideado en: Valparaíso

Año: 2012

Áreas del conocimiento: Telemática, informática, electrónica.

 

Daniel Pavez, mecánico industrial de INACAP, es otro de los inventores nacionales que hace noticia gracias a Lüfke, el primer auto eléctrico creado en Chile. Se trata de un vehículo monoplaza de tres ruedas que se conecta a cualquier enchufe, y cuyo consumo energético por hora es similar al de un electrodoméstico ($300 pesos por carga).

Lüfke viene a combatir uno de los más graves problemas de las ciudades: la movilidad urbana y el gasto de combustible asociado al desplazamiento. “8 de cada 10 viajes urbanos en auto se realiza con un solo pasajero. Por eso pensamos en un vehículo eléctrico para una persona, económico y fácil de cargar”, explica Pavéz.


Lüfke. Descripción: Scooter eléctrico de 3 ruedas

Usa: Pack de baterías de litio, tablet OS Android con aplicación de control Lüfke.

Ideado en: Santiago

Año: 2013

Áreas del conocimiento: Mecánica, eléctrica, diseño industrial.

 

El desarrollo de hardware también es un área de pocos exponentes en nuestro país. Javier Marto quiso demostrar lo contrario al fabricar Chiliboard, una tarjeta de microcomputador para dispositivos móviles que puede ser producida y comercializada a bajo costo, lo que permitiría la producción de teléfonos inteligentes y  tablets a precios mucho más accesibles.


El proyecto, que cuenta con el respaldo del Centro Científico y Tecnológico de Valparaíso (CCTVal) de la USM, surgió como un desafío personal. “Queríamos ver si éramos capaces de diseñar una tarjeta de propósito general al estilo de Raspberry Pi”, cuenta Marto. “Terminamos creando un producto de mayor complejidad, al mismo nivel de lo que se encuentra en las últimas versiones de teléfonos y tabletas”, añade.

 

También entrevistamos a Rodrigo Alonso, uno de los diseñadores más creativos de nuestro país, apasionado por la innovación y que propone soluciones tecnológicas en vestuario, muebles y otros implementos de uso diario.

Su producto más reconocido es Selk’Bag, un saco de dormir con forma de persona, que da una total movilidad a quien lo usa y, además, regula la temperatura.

Respecto al desarrollo de estas innovaciones, Alonso precisa que “cada producto, por muy simple que parezca, necesita de una investigación amplia y compleja sobre los materiales a utilizar, al uso de energía en la producción, y el impacto social tanto del proceso como del resultado final”. Esta relación entre tecnología y sociedad es tan importante que puede determinar el éxito o fracaso de un producto y su posibilidad de expansión fuera de las fronteras del país.


Selk’bag:

Descripción: Saco de dormir que funciona como vestimenta.

Usa: Tubos aislantes en el cuello y cierres que conservan la temperatura del cuerpo. Tiene suelas anti-deslizantes que permiten caminar.

Ideado en: Santiago

Año: 2006

Áreas del conocimiento: Diseño industrial, anatomía.

¿Qué tan difícil es hacer innovación en Chile?

Para estos emprendedores chilenos, la condición sine qua non de toda innovación es su posibilidad de afectar positivamente la vida de las personas. “Cuando la tecnología no cumple un rol social, pierde su sentido; si se queda dentro del laboratorio, muere”, sentencia Daniel Pavez de Lüfke. “Nuestra idea de fabricar un auto eléctrico responde a la observación de una problemática social y su diseño está pensado para solucionar ese conflicto que tienen las personas a diario”, agrega.

El diseñador Rodrigo Alonso comparte esta visión social de la tecnología: “Los avances tecnológicos son un atributo de la mayoría de los productos que consumimos, desde los calcetines que llevamos puestos hasta el smartphone que usamos para navegar por internet. Estar ajenos a esta realidad sería nocivo para cualquier sociedad”, señala.

Por lo mismo, parece existir una conciencia sobre la necesidad de acercar los beneficios de estos avances a sectores de la población con un acceso limitado a las innovaciones tecnológicas, especialmente por el alto valor que tienen los productos importados en el mercado chileno. “Tenemos pensado integrar Chiliboard a un computador de muy bajo costo, tamaño y consumo, el cual podría servir para llevar la computación y la tecnología a la gente más vulnerable”, sostiene Javier Marto de Chiliboard.


Chiliboard:

Descripción: Tarjeta de circuito impreso de 12 capas

Usa: circuitería de alta frecuencia, con salidas y entradas de propósito general con diversos fines.

Ideado en: Valparaíso

Año: 2013

Áreas del conocimiento: Electrónica, informática.


Sin embargo, tampoco hay que olvidar el aspecto económico asociado a cualquier emprendimiento, y que le permite ser un negocio sustentable a través del tiempo. Así lo cree Alejandro Homes de Spyfire: “La innovación debe jugar un rol social y comercial a la vez. En nuestro caso, creemos que la información sobre detección de incendios debería ser pública si nos asociamos a instituciones sin fines de lucro, como la Corporación Nacional Forestal (CONAF), por ejemplo. Pero también necesitamos ser una empresa rentable, y eso se logra mediante la comercialización de nuestros productos a la industria privada”, explica.

¿La contienda es desigual?

Tecnología con sentido: una mirada a nuestros inventoresSi bien Chile aparece segundo entre los países de América Latina y El Caribe, es indudable la necesidad de replantearse la forma cómo el país enfoca sus políticas de innovación y desarrollo. “Generar tecnología a escala local no tiene demasiado futuro. La economía es global, y tenemos que pensar a ese nivel. El desafío es plantear soluciones con un sello nacional adaptables a múltiples realidades, por eso el negocio de las aplicaciones para teléfonos móviles ha sido bueno para los emprendedores nacionales”, dice Daniel Pavez de Lüfke.

“Estamos bastante atrás en la manufactura de tecnología aplicada como la fabricación de robots, de maquinaria avanzada y de equipos computacionales, porque nos hemos ocupado por mucho tiempo de generar materias primas”, expresa Rodrigo Alonso. Pero también es posible darle un uso diferente y altamente tecnológico al producto estrella de nuestra economía: “Estamos investigando cómo integrar el cobre en materiales no metálicos, como en aleaciones con plásticos o en la industria cosmética para comercialización en mercados internacionales”, cuenta.

El análisis de Javier Marto, creador de Chiliboard, es lapidario: “Chile parte con una desventaja frente al resto de los países al momento de comercializar sus innovaciones, porque no tiene renombre como productor de tecnología”. Sin embargo, hay avances esperanzadores, como el ingreso de Chiliboard al mercado francés. “Demostramos que nuestra tarjeta de microcomputador es de una calidad igual o superior a la de los proveedores europeos”, relata el estudiante de electrónica.

Por otra parte, Alejandro Homes de Spyfire destaca la labor de las universidades, a través de sus centros de investigación, en el fomento del emprendimiento tecnológico. “En los últimos 10 años han surgido muchas empresas bajo el alero de estas instituciones, desarrollando soluciones a problemas sociales e industriales que antes solo podías encontrar fuera del país y con un alto costo”, apunta.

Más que uva, pescado y madera

Todo parece indicar que el “futuro esplendor” de la tecnología nacional  depende de cómo el Estado logre mantener y mejorar las políticas públicas de apoyo a la innovación, y también de la capacidad de los chilenos para encontrar nuevos nichos de negocio. “Podemos tecnologizar procesos o realizar integración tecnológica, más que enfocarnos en nuevos productos. Aprovechar las oportunidades y la calidad de nuestros profesionales”, concluye Daniel Pavez.

Javier Marto comparte la sensación, pero considera que la preparación académica no lo es todo. “Falta apoyo financiero, tanto del Estado como de privados para incentivar la creación tecnológica”, sentencia. “Si existen los incentivos necesarios, podemos lograr que Chile sea una nación que exporte tecnología con valor agregado”, añade Alejandro Homes, poniendo en evidencia que el problema de financiamiento sigue siendo el mayor obstáculo para nuestros emprendedores.

También es urgente un cambio de foco y atreverse a “prestarle ropa” a las tecnologías hechas en Chile. “En una institución del Estado me dijeron que si no vendía uva, pescado o madera no les interesaba apoyarme. Todavía están demasiado preocupados de irse a la segura con este tipo de procesos”, cuenta Rodrigo Alonso.

Las innovaciones están cambiando la cara de nuestro país, eso es indiscutible. El reconocido ingenio del chileno traspasa los límites y hoy, más que nunca, se hace necesario el compromiso del Estado y del mundo privado con los desarrolladores de tecnología. Sólo de esta manera es posible competir con las potencias mundiales y posicionar a nuestras mentes brillantes en el lugar que se merecen.

El futuro según...

Alejandro Homes: “Nos gustaría instalar Spyfire en todas las zonas de riesgo del país. No queremos más mega incendios como el de Valparaíso”.

Rodrigo Alonso: “Nos encontramos desarrollando una línea de cosméticos de alta gama en base a cobre y zinc, que ayudarían a la regeneración de los tejidos y a la eliminación de gérmenes y bacterias”.

Daniel Pavez: “Aspiramos a que Lüfke sea comercializado de manera masiva, y que la gente lo use durante los días de semana para ir al trabajo, y los otros días pueda andar en su primer auto”.

Javier Marto: “Estamos evaluando recaudar fondos para Chiliboard con una iniciativa de financiamiento colectivo como Kickstarter, lo que también sería una gran vitrina en el mundo”.