Videojuegos: Ciencia para las nuevas generaciones

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Un 77% de los chilenos entre los 6 y 14 años juegan videojuegos, situando al país como el segundo de mayor consumo infantil en Latinoamérica tras Brasil. La mitad declara jugar más de dos horas diarias. Las cifras demuestran el rotundo éxito de estas plataformas en niños, en especial aquellas dedicadas al ocio, ¿pero se pueden utilizar para otros fines? Cuatro videojuegos chilenos para aprender ciencia apuestan a que sí.

 

Aprender ciencia mientras te entretienes con un videojuego podría sonar demasiado bueno para ser verdad, pero es posible y diversos grupos de científicos chilenos han presentado plataformas que prueban sus positivos efectos educativos en niños y jóvenes. El siguiente paso, ahora, es incorporarlos en la educación formal llevándolos a las aulas.

Desde su aparición los videojuegos han sido tachados de promover la violencia y la inactividad física, sin embargo en la última década numerosos estudios prueban que ayudan al desarrollo de capacidades cerebrales multitarea, habilidades  artísticas y el razonamiento matemático. Además los de corte pedagógicos transmiten contenidos especialmente de ciencia, biología y medioambiente de forma didáctica y entretenida.

En Chile se están desarrollando juegos electrónicos que han recibido importantes distinciones a nivel nacional e internacional: Kokori, pionero en su área, permite que los niños ayuden a una célula a superar la invasión de virus mediante nanorobots. Le siguió Ciclania que acompaña a tres pequeños en sus aventuras frente al cambio climático; Xentinelas Xelulares donde el cuerpo humano es un campo de batalla entre el sistema inmune y bacterias invasoras; y la novedad es Ouch! que comienza con un accidente de skate y la misión es lograr que un perezoso glóbulo rojo llamado Glub cicatrice la herida.

El potencial es amplio, ya que al menos un 45% de los chilenos juega al menos un videojuego, según la empresa líder en investigación en el área a nivel internacional, Newzoo. En el segmento entre los 6 y 18 años, esta cifra asciende a un 77%. Además, las ganancias de la industria de los juegos electrónicos ascendieron a 132 millones de dólares el 2014, de los cuales más de 12 mil millones de pesos fueron para desarrolladores chilenos.

Gamers: mejor multiprocesamiento cerebral  

Aunque desde sus comienzos a los videojuegos se les ha atribuido efectos negativos en los niños, un reciente estudio de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, publicado por la revista Journal Communication, concluyó la inexistencia de un vínculo entre este tipo de tecnología y conductas agresivas, luego de recabar más de 50 años de datos.

Es más, cuando el cerebro entra en contacto con una realidad física o virtual las comunicaciones cerebrales se adaptan a esa experiencia. Es por ello que los niños jugadores tienen facilidad para realizar múltiples tareas, ya que están atentos a diversos indicadores de la pantalla, tomando decisiones, conversando con sus compañeros en línea –muchas veces en otro idioma– y además chateando. Por otro lado, se acostumbran a la agudeza visual de borde, o sea que son capaces de ver por el rabillo del ojo con mayor facilidad y eficacia, según explica el Dr. en Biotecnología de la U. Andrés Bello, Tomás Pérez Acle. Pionero en el área de los videojuegos didácticos a principios de los años 90.

“Por ello si se expone a chicos que juegan regularmente y a los que no a los mismos estímulos y se evalúa su reacción a nivel cerebral, los cambios serán significativos. Más allá de si es positivo o negativo ya tenemos generaciones completas que vienen programadas diferente a nivel cerebral y el sistema educativo y la sociedad deben hacerse cargo de ese cambio”, advierte el Dr. Pérez, también director del Laboratorio de la Fundación Ciencia y Vida.

Videojuegos y aprendizaje, una pareja exitosa

Un reciente estudio publicado por la revista especializada E-learning and Digital Media demostró que el popular juego Minecraft –una suerte de lego digital– mejoraba el razonamiento matemático, las habilidades artísticas y de diseño en niños de 8 y 9 años. Por su parte los videojuegos chilenos se enfocan en que los niños aprendan sobre ciencia y ecología de una forma divertida y cercana.

“Los chicos le temen a la ciencia, parten asustados porque piensan que es muy difícil y fracasarán. Lo que intentamos con Ouch! es despertar esa capacidad de asombro en los niños para que deseen descubrir los enigmas del cuerpo humano y plantearse preguntas. Los videojuegos pueden convertirse en una excelente herramienta para propiciar el interés en niños y jóvenes por el mundo científico y cambiar las clases monótonas por algo nuevo y desafiante”, afirma la Dra. Victoria Velarde, editora científica del videojuego nacional y académica de la Universidad Católica.

Pese al debate, la realización de videojuegos pedagógicos chilenos no se detiene y Mauricio Báez, magíster en Ingeniería Química y Bioprocesos de la PUC y cofundador de LOF –iniciativa enfocada en metodologías de aprendizaje en el aula–, ya trabaja en un nuevo proyecto que será lanzado a mediados de 2016: un videojuego para niños orientado a la ciencia ciudadana que  abordará el interés por el océano y su cuidado.

Por su parte, el Dr. Pérez sueña con desarrollar un videojuego enfocado en la historia chilena, “Los juegos de batallas de corte épico son muy cotizados entre los gamers, me encantaría desarrollar un juego de estas características, pero ambientado en la historia de Chile. ¿A qué chica no le gustaría planear estrategias patriotas siendo Javiera Carrera? O ¿cómo se vería el personaje de Galvarino con dos sables reemplazando sus manos en plena batalla frente a los españoles? Si mantenemos la fidelidad pronto tendríamos a chicos expertos en historia ya que los videojuegos han favorecido desde siempre el aprendizaje”, asegura.

 “Si tu recorres mis laboratorios casi todos los jóvenes que los integran crecieron con ellos y te garantizo que los científicos del futuro hoy se encuentran jugando videojuegos”, finaliza el especialista.

 

 

Fuentes:

Tomás Pérez Acle: Magister en Biofísica de la Universidad de Chile y Doctor en Biotecnología de la Universidad Andrés Bello. Investigador asociado y Director de Laboratorio de la Fundación Ciencia y Vida e Investigador asociado y docente del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso.

Mauricio Báez: Magíster en Ingeniería Química y Bioprocesos de la Universidad Católica. Subdirector de proyecto videojuego Kokori y director de proyecto videojuego Ciclania.

Ignacio Serrano: Magíster en Filosofía por la Universidad de los Andes y Doctor en Filosofía de la Universidad de Navarra. Director del Centro de Estudios Tomistas de la U. Santo Tomás. Encargado de la Unidad de Evaluación Pedagógica de videojuego Kokori.

Victoria Velarde: Doctora de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Post Doctorado en Endocrinología en la Universidad de Carolina del Sur (E.E.U.U). Profesora asociada de la Unidad de Fisiopatología y Comunicación Celular de la Universidad Católica. Editora Científica del videojuego Ouch!