La red que nos cambió la vida

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Hace 22 años se logró la primera conexión de Chile a Internet. Desde entonces su desarrollo ha avanzado a pasos agigantados, a tal punto, que ahora no pasamos un día sin conectarnos a la red. Hoy, Internet informa, comunica, entretiene, vende. Mañana, quién sabe qué más.

“Si este mail te llega, abramos una botella de champaña”. Ese es el texto que llevó el primer correo electrónico que se envió en Chile. Corría 1986 y los ingenieros José Miguel Piquer y Patricio Poblete experimentaban con la transmisión de datos.

Ese día, cuya fecha exacta no recuerdan con precisión, consiguieron mandar el primer mensaje entre instituciones: el correo partió desde el Departamento de Ciencias de la Universidad de Chile, y recorrió unas cuatro estaciones del Metro hasta Estación Central, donde está la Universidad de Santiago de Chile (Usach).

En ese momento, la hazaña no pasó a mayores. Se buscaba entonces establecer mecanismos que favorecieran la colaboración entre académicos, y no había manera de vislumbrar lo que vendría después.

Agosto 2014

La lucha por la conexión

Con el objetivo de la colaboración académica se creó a fines de ese mismo año la Red Universitaria Nacional (Reuna). La idea era conectar universidades y centros de investigación, lo que terminó siendo el antecedente directo de la conexión de Chile a las redes mundiales.

En 1991, a través del Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (fondef), Reuna consiguió el apoyo de conicyt para unir las universidades a Internet y acceder a un enlace en Estados Unidos. Desacuerdos al interior de la organización llevaron a la Universidad Católica a retirarse junto a la Usach y la PUC de Valparaíso, y formar Unired.

El 2 de enero de 1992, finalmente Reuna logra conectarse a nsfnet, la red informática de Estados Unidos y administradora de Internet de aquellos años. Lo hizo mediante un enlace de 64 kbps, considerado “alta velocidad” para la época. El consorcio de la Universidad Católica, en tanto, también subió a la red.

Los celulares inteligentes

Mucho ha ocurrido desde esa primera conexión de Chile a Internet. Y no es para menos, si consideramos que los entendidos hablan de los “años de perro” cuando se refieren a los avances que se dan en el mundo virtual. “No es que sean años malos”, explica Juan Velásquez, docente de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile: “Un año de vida de un perro son siete años de vida humana. Y cada año que pasa en Internet es como que pasaran siete años en cualquier otra especialidad”.

Hoy, más del 68% de los chilenos es usuario de la red. Resulta interesante que 73,5% de los accesos es a través de móviles, especialmente smartphones, y que este tipo de conexión creció un ¡893%! entre 2009 y 2013. Esta cifra habla, sin duda, de la democratización en el acceso a la información que ha supuesto la telefonía móvil.

Distintos informes coinciden en señalar a Chile como el país de la región líder en el número de usuarios de la red, en una tendencia que se ha mantenido desde los inicios de Internet en América Latina. Con datos del 2013, el Banco Mundial establece para Chile 66,5% de usuarios de la red, seguido por Argentina (59,9%) y Uruguay (58,1%).

En esta cantidad de usuarios, hay que hacer mención aparte a los más jóvenes. Como indica la Subtel, 92,4% de los chilenos entre 15 y 25 años se conecta a Internet, un fuerte indicativo de la fuerza que la red puede tener en sus vidas.

Las personas y los medios de comunicación

El contacto vía Internet es uno de los usos que más impacto ha tenido en nuestras relaciones humanas. El texto, por ejemplo, ha reemplazado parte de las conversaciones cara a cara y las reuniones para “ponerse al día”.

El estudio Segundo Informe Panel online 2013, desarrollado por el think tank Tren Digital y la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica, arrojó que si un tercio de los chilenos utiliza el teléfono para hacer llamadas, casi un 40% lo hace para enviar mensajes. Lo interesante es cómo los usuarios de telefonía móvil utilizan el servicio de manera distinta, según con quien deseen comunicarse. Así, a la hora de contactarse con los padres, el teléfono sigue siendo el medio preferido, mientras que el canal de comunicación con el trabajo es el mail, y con los amigos, Facebook.

"Otro aspecto que ha cambiado en nuestro día a día es cómo accedemos a la información. Si bien alguna vez se discutió si Internet reemplazaría a los medios tradicionales, hoy se entiende que la red es un medio de comunicación más, que ha modificado tanto la conducta de los usuarios como el funcionamiento de la televisión, radio o prensa".

Como lo resume Florencio Utreras, director ejecutivo de la Cooperación Latinoamericana de Redes Avanzadas, RedCLARA: “Ocurren cosas divertidas. Los programas de televisión muchas veces muestran videos de gatitos o perritos tomados de Youtube. Internet está alimentando la televisión”. Este ejemplo suena lógico, si consideramos que a los chilenos les gustan los videos: el 91,5% de los internautas del país accede a ellos online, según el informe Chile Futuro Digital 2013 de ComScore.

Pero, además, Internet se ha convertido en un medio para consumir noticias. Según el estudio Informe Digital Futuro Digital Latinoamérica 2013 de ComScore, el alcance de los sitios dedicados a la información es de un 94% en Chile. La dedicación, sin embargo, no es la más alta: en promedio, quienes se informan por la red dedican solo 44 minutos al mes para este fin.

Los pesos que movemos en la red

¿Ir al banco a hacer trámites? ¿Recorrer todo el comercio en busca del regalo perfecto? Si hay algo en que Internet se ha vuelto una gran ayuda, es en las diligencias que tanto tiempo (y ganas) nos quitan.

Hoy, una enorme variedad de operaciones bancarias está disponible en la web. Esto quiere decir que, sin tener que ir físicamente a una sucursal, podemos realizar transferencias o invertir en distintos instrumentos. Y, en la última década, los chilenos no solo han aprendido a usar este servicio, sino que lo hacen de manera habitual.

Según cifras de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (sbif), a finales del 2000, el número de clientes que accedió al portal web de un banco llegó a 285.800. Esa cifra superaría los 5 millones al finalizar 2013, lo que da cuenta de lo rápido que se instaló esta costumbre. La transferencia a terceros es, por lejos, el servicio web más utilizado. Más del 65% de los usuarios utiliza este medio de pago, de acuerdo a la Encuesta Financiera de Hogares (efh) del Banco Central de Chile. Esto se traduce en que más de 3 millones de chilenos evita ir a una sucursal con el dinero en la cartera.

Pero el movimiento de dinero en la red no se remite solo a los trámites bancarios. De a poco, se ha instalado la costumbre de comprar en la red. De acuerdo a la Cámara de Comercio de Santiago (ccs), 74% de los más de 10 millones de usuarios de Internet en Chile vitrinea online, de los cuales un tercio ha comprado algún bien o servicio.

¿Y en qué gastamos, precisamente? Alrededor de la mitad de las ventas por Internet correspondieron, el año pasado, a servicios. De estos, los pasajes de avión encabezaron la lista. En la otra mitad lideraron los productos tecnológicos como tablets, computadores, notebooks, impresoras, smartphones, consolas y discos duros. La venta de ropas y zapatos todavía es tímida, por un sencillo motivo: los chilenos preferimos probarnos antes de comprar.

Teclados, ¿para qué?


Velásquez, docente de Inge- niería Industrial de la Universidad de Chile, habla de los próximos cinco años de Internet y sus proyeccio- nos traen a la mente las películas de ciencia ficción: “Recuerda que son años perro”. ¿Qué nos espera en el próximo lustro? Velásquez asegura que por una parte se logrará una mayor conectividad y acceso a lugares remotos y que por otra, veremos el desarrollo de la llamada “ciudad inteligente”.

“La verdadera revolución viene del lado de las aplicaciones para smartphones y tablets. En la computación móvil se viene un cambio bastante fuerte en 4G. Piensa en una ciudad donde todos los servicios tienen información que comparten. Es lo que se llama M2M, machine to machine”, señala.

Sus ejemplos son varios: una aplicación de celular que avisa el mejor camino a seguir “porque hay una protesta y se enteró de ello por la red”, un auto que se detiene y no permite acelerar frente a la luz amarilla, un móvil que hace una reserva en un restorán porque conoce los gustos del usuario.

“Estas cosas ya existen en prototipo, en Japón vi lo de los semáforos y ya se está aplicando en trenes de alta velocidad”, asegura. Lo mismo ocurre con los refrigeradores inteligentes: “Metes tus alimentos al refrigerador, que tiene un microchip que permite pasarlos como a través de un código de barra. Y el aparato aprende tus hábitos de consumo. Sabe tanto de ti que no tienes que llenarlo: se conecta al supermercado, hace el pedido, y cuando te lo llevan a casa no tienes que pagarlo porque el refrigerador, mediante el acceso autorizado a tu tarjeta de crédito, lo ha hecho por ti”.

El primero de los desafíos es conectar todos estos sistemas, para que las máquinas existentes puedan hablar entre ellas. El segundo es un tema más complejo, que aborda especialmente el área de la informática de la salud y que se relaciona con la privacidad del usuario: “Un médico va a poder ver todas las radiografías y hacer análisis de procesamiento de datos, aunque el tema ahí será la privacidad del paciente”.

En la misma área de la salud, las redes podrán aportar avances impensados: “Hay otro paradigma, el brain to brain. Te pones un casco, yo me pongo otro, te relajas y yo pienso que mueves una mano, y la mueves. Eso ya es posible y se aplica a la rehabilitación”. Muchas áreas de estudio verán un cambio en su forma de trabajar: “Gracias a Internet, disciplinas como la antropología, medicina, astronomía, van a dejar de hacerse como se hacían antaño. Como astrónomo tienes que pedir hora para usar el telescopio y barrer un pedazo del cielo, ahora no. El cielo ya te lo barrí con el telescopio, y te digo ‘métete al computador y pon la red de alta velocidad’. Entonces ahora podemos decir que es un observatorio virtual”.

Las posibilidades están a la vuelta de la esquina, asegura Velásquez. Y remata con un ejemplo que a varios nos hará entender que la red no se detiene: “Tus nietos te van a decir ‘abuela, ¿es verdad que había que teclear para comunicarse con el computador?’ Porque lo que viene es una integración de las máquinas con los seres humanos: Voy a andar con un chip en la cabeza que me va a permitir caminar por la calle, recibir un mail y contestarlo ahí mismo”.

Fuente: Revista Chile tiene su ciencia

Imagen: http://miguelbejar.files.wordpress.com