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Dom, Ago

Jürgen Rottmann, ornitólogo: “De la mayoría de las especies chilenas se sabe poco”

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Jürgen Rottmann Sylvester es médico veterinario y como especialista en fauna silvestre ha dedicado más de 40 años a la conservación de especies. Es socio fundador de la Unión de Ornitólogos de Chile (UNORCH) y del Comité Pro Defensa de la Fauna y Flora (CODEFF), y hoy dirige el Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces de la Unorch y la Fundación Gaviotín Chico, centrada en la protección de la pequeña ave en peligro de extinción.

El gaviotín chico, que mide 24 centímetros de largo, habita desde Antofagasta al norte de Perú. En Chile su hábitat es compartido con mineras, eléctricas y puertos que lo han puesto en riesgo de desaparecer, por lo que las mismas compañías –como parte de sus estrategias de responsabilidad social empresarial- están invirtiendo en cuidarlo y Rottmann fue llamado a dirigir esa estrategia. La Fundación, asentada en Mejillones hace ocho años, se ha ocupado de estudiarlo, aunque “aún se sabe muy poco”, dice.

¿Dónde pasa los seis meses cuando emigra de estas latitudes? Una respuesta vital que Rottmann quiere averiguar para poder salvar de la extinción a esta criatura pequeña, vulnerable, que lucha secretamente por sobrevivir mientras nosotros, los seres humanos, sin siquiera conocerlo lo hemos estado llevando al borde del colapso.

¿Por qué decidieron proteger al gaviotín chico?

En la Unión de Ornitólogos de Chile hicimos una lista de especies con problemas de conservación, y al gaviotín chico lo pusimos en esa lista de 10 especies. Era 1999 o antes. Siempre tuvimos la sospecha de que estaba en peligro, porque, o nadie la veía o se veía poco. Nunca se ha visto en bandada y entonces ni se sabía bien dónde nidificaba.

¿Por qué es tan importante?

Es un integrante de la biodiversidad y los acuerdos internacionales dicen que hay que protegerlo. De la mayoría de las especies chilenas se sabe poco, no se puede esperar conocer a cada una para decir “esta es importante y nos vamos a dedicar a esta”. Ahora ya es reconocido internacionalmente que vive sólo en la costa peruana y chilena.

¿Qué más se sabe de ella?

Tiene tres hábitats. El primero, el mar de la zona desértica donde se alimenta; el segundo es el desierto plano arenoso costero, entre Antofagasta y Perú, que usa para nidificar; y el tercer hábitat no tenemos la más mínima idea, porque desaparecen por seis meses. Vuelven al año siguiente y no sabemos dónde van.

¿Se les está haciendo seguimiento?

Hay un proyecto muy importante. Como no hay transmisores satelitales para un pájaro tan chico -pesa 50 gramos-, se pueden colocar geolocalizadores que pesan menos de un gramo, pero hay que recapturar el ejemplar para saber dónde estuvo esos 6 meses.

En este momento hay 11 volando. Se supone que este año van a volver y van a poder recapturarlo. Pero no llega en la misma fecha ni tampoco se retira en la misma todos los años, tiene hasta dos meses de diferencia. En promedio llega de julio a enero.

En ese lapso se incluye un periodo de nidificación y la Fundación Gaviotín Chico trabaja protegiendo seis de los lugares que utiliza: La Portada-Rinconada Antofagasta, El Bote-Punta Lagarto, Buchanan Jones, Rinconada Mejillones, Pampa Mejillones, Punta Chacaya-Punta Itata-Hornitos y sur de Guala Guala. Mientras desaparece, cinco guardafaunas trabajan entre marzo y julio preparando el hábitat para su llegada.

¿Hay alguna hipótesis sobre dónde va esos seis meses?

Una de las hipótesis es que están en algún lugar no muy lejos. Se los ha visto en la costa de Ecuador, pero coincide con la fecha en que están en Chile. Puede que estén en altamar sin salir a tierra. O lo otro es que estén en la costa de Perú, pero hay que demostrarlo.

¿Qué los amenaza?

No conocemos las amenazas durante los seis meses que están afuera y conocemos mal los problemas que tiene por falta de alimentos (se alimenta peces pequeños no muy lejos del nido). Como la pesca en Chile es una actividad no sustentable y la especie vive en el mar, cada vez hay menos. Puede haber problemas de insuficiencia de alimento y cuando eso pasa, se ha detectado, que abandonan los huevos.

Pero nuestro fuerte es la protección de los sitios de nidificación y ahí son los perros abandonados, los vehículos 4x4 que pasan por las dunas, basurales de todo tipo los que los amenazan. A pesar de ser una zona desértica está lleno de basura. Después, actividades humanas como la extracción de conchuelas, la minería, el crecimiento urbano, la construcción de caminos e instalación de industrias. Los primeros ejemplares que se detectaron hace más de 50 años, por ejemplo, fueron en Cavancha, al sur de Iquique, donde hoy hay poblaciones; después, al norte de Antofagasta, y hoy son poblaciones y vertederos. No queda ninguno en esa zona.

¿Cuál es su situación actual?

Sigue siendo considerada una especie en vías de extinción. En los 9 años que lleva la fundación, en siete años hay datos de incrementos y en dos de disminución. En el último registro la población es más del doble del primer año.

¿Están protegidos los lugares donde habita?

Todavía no se ha creado oficialmente ninguna reserva, pero están por crearse. El terreno donde está es del Ministerio de Bienes Nacionales.

Las rapaces: su otra pasión

El Centro de Aves Rapaces es una iniciativa de la Unión de Ornitólogos de Chile que, instalada en Talagante, se encarga de recibir ejemplares de especies rapaces, como el cóndor, la lechuza o el halcón, que han sido heridos o peligran por falta de alimento, en cualquier lugar del país. En promedio, llegan 150 individuos al año, que se quedan en el lugar hasta ser devueltos a su hábitat.

¿Cuánto tiempo puede pasar una especie en el centro?

Depende de su problema. Hay muchos caídos de nidos y esos tienen que ser adultos para ser liberados. Si tienen daño en las plumas hay que esperar que se curen. Hay un porcentaje que nunca se puede soltar y se mantienen para fines educativos, porque tienen fracturas mal soldadas o problemas sicológicos, no le tienen miedo al hombre, por ejemplo, siempre le van a pedir comida, y hay otros atacan al humano.