¿Sabías que gracias a unos patitos de hule flotando en el mar la ciencia ha avanzado en el entendimiento de las mareas?

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En 1992, un cargamento de 28.000 animales de hule: patos, ranas, castores y tortugas, tras una fuerte tormenta, cayeron al Océano Pacífico norte. En estos últimos 24 años, los juguetes han ido apareciendo poco a poco en las costas del mundo, comenzando por Alaska, a 2.000 km del punto del naufragio, y luego en otros lugares tan inesperados como las playas de Europa. Resulta que algunos flotaron hacia el norte y se congelaron en los hielos del Polo. Luego, a lo largo de siete años avanzaron con los hielos hasta derretirse en el Atlántico Norte, volviendo a flote y derivando hacia el continente europeo.

Las increíbles distancias que estas figuras de goma lograron recorrer, permiten a los oceanógrafos medir cómo se mueven las masas flotantes debido a las corrientes y mareas. El estudio de estos fenómenos ayuda a entender, por ejemplo, qué pasa con los escombros luego de un tsunami, o cómo se traslada la basura que llega al mar.

Fuente: Columbia Tribune