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Dom, Ago

¡Planetas listos para la foto!

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Además, la atmósfera terrestre, por sus turbulencias, deja las imágenes borrosas. Para remediar estas dificultades surgió la óptica adaptativa: un espejo deformable cambia su superficie unos cientos de veces por segundo, compensando los efectos de las turbulencias, y así se recupera una imagen perfecta en la cámara fotográfica.

Este sorprendente proceso funciona en el Observatorio Paranal (dependiente del Observatorio Europeo Austral [ESO, por sus iniciales en inglés]), en Chile, y nos asombró en el 2005 con la foto del planeta extrasolar 2M1207b, a unos 200 años luz de la Tierra.

Para saber +

Cuando las estrellas tartamudean

Como ya se dijo, los planetas no emiten luz propia sino que actúan como espejos cósmicos en los que se refleja la luz de su estrella. La Tierra, por ejemplo, refleja la luz del Sol. Lo mismo hacen la Luna, nuestro satélite, y todos los otros planetas del sistema solar.

Pero, ¡vemos muy bien a la Luna! Entonces, de ser así, ¿planetas cercanos a su estrella se pueden ver con facilidad? Desgraciadamente, no. Primero, porque una estrella es mucho más brillante que un planeta, así que el contraste entre estrella y planeta es muy bajo y uno queda deslumbrado por la luz de la estrella. Además, como las estrellas están muy lejos de nosotros, a la distancia es muy difícil distinguir entre una estrella y un planeta orbitándola. Resulta que, a simple vista, solo se ven las estrellas. Por supuesto, los astrónomos que miren con los telescopios más potentes del mundo quieren ver y hasta sacar fotos de los planetas. Y resulta todavía muy difícil, la culpa la tiene la atmósfera de la Tierra.

La atmósfera de la Tierra es una mezcla de aire frío con aire caliente, lo que genera turbulencias (las que se conocen en los aviones). Las turbulencias modifican el recorrido de la luz, lo que afecta la calidad de las imágenes astronómicas. En la noche, en el lugar más remoto del planeta, las estrellas que se ven a simple vista cintilan, no parecen tan nítidas sino más bien borrosas. Entonces, una estrella doble se puede confundir con una galaxia, y un planeta simplemente esconderse dentro de las deformaciones de las imágenes. Los astrónomos no podían seguir trabajando así, e inventaron una técnica nueva, que llamaron óptica adaptativa.

Unos cientos de veces por segundo, una cámara capta imágenes de una estrella, y analiza las deformaciones producidas por las capas de la atmósfera. Entonces, un computador calcula comandos que se transmiten a un espejo deformable, el que aplicará a su superficie el efecto contrario al que se midió; entonces, se recupera una imagen perfecta en la cámara de fotos. Este proceso milagroso funciona cotidianamente en el Telescopio de Gran Apertura o Very Large Telescope (VLT) de ESO en Chile (Observatorio Paranal), y permite obtener imágenes de una increíble precisión.

Gracias a la óptica adaptativa, en abril del 2005 el VLT logró tomar la primera foto de un “exoplaneta”, es decir, de un planeta remoto orbitando otra estrella, llamado 2M1207b y que se encuentra en la Constelación del Hidra, a unos 200 años luz (9.500.000.000.000 km) de la Tierra. Este nuevo planeta es cinco veces más grande que Júpiter. Desde mediados de los noventa, los científicos han descubierto más de 130 de esos planetas extrasolares por medios indirectos, pero ha sido muy difícil la observación directa y esta resulta ser la primera vez que se consigue.