¿Sabías que en las regiones de Los Ríos y de Los Lagos existen unas 325 mil hectáreas de suelos Ñadi, lo que constituye el 19% del área útil para la agricultura?

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Los suelos Ñadi (en lengua indígena, pantanos de temporada) son planos y topográficamente más bajos que los del llano longitudinal. Tienen su origen en cenizas volcánicas y en Chile se encuentran principalmente desde el extremo sur de la provincia de Cautín hasta el norte de la isla de Chiloé cubriendo un área aproximada de 475 mil hectáreas, lo que representa el 9% de los suelos volcánicos del país.

Se trata de suelos compuestos por tierra negra, liviana, producto de cenizas volcánicas y de detritus vegetal, cuya recuperación para la agricultura ha empezado a interesar a diversos organismos.

Actualmente está en pleno desarrollo un proyecto Fondecyt, cuyo objetivo es evaluar el impacto del cambio de uso y drenaje de un suelo Ñadi sobre la variabilidad temporal y espacial de la altura de la napa freática (agua subterránea), sus consecuencias sobre el funcionamiento fisicoquímico del suelo y la emisión de gases de efecto invernadero.

Este proyecto aportará nuevos conocimientos al manejo sustentable de los suelos Ñadi para contribuir al uso adecuado de este importante recurso natural para la zona sur. Asimismo, la iniciativa busca proponer un sistema de drenaje que permita la conservación del agua durante el período estival con impacto mínimo sobre la emisión de gases efecto invernadero y la productividad de la pradera.

Se espera que los resultados del proyecto aporten a comprender cómo diferentes tipos de uso del suelo (bosque, matorral y pradera) se relacionan con la biodiversidad presente y ello con el desempeño de una serie de funciones y servicios ecosistémicos de los suelos Ñadi.

FUENTE: Infocyt